El punto de partida de nuestra práctica pedagógica es la idea de "niño/a rico/a", quien es poseedor/a de derechos desde el nacimiento y participa activamente en el mundo.
Ese niño o esa niña nace con infinidad de posibilidades, de expresiones y potencialidades que se estimulan las unas a las otras; equipado/a para aprender no pide ni necesita el permiso de los adultos para empezar a hacerlo.
Cada niño cada niña tiene "cien lenguas".
Activo/a y competente, el y ella tiene ideas y teorías que no solo merece la pena escuchar sino también examinar y, cuando sea necesario, cuestionar y desafiar.
Y ser reconocido/a como parte de la sociedad, por lo tanto como un/una ciudadano/a con derechos y responsabilidades correspondientes.
El/ella es co-constructor/a de conocimiento, de cultura, de su propia identidad...crea un significado del mundo y de su vida en él/ella, junto a otros: pares y adultos.
El punto de partida de nuestra práctica pedagógica es la idea de "niño/a rico/a", quien es poseedor/a de derechos desde el nacimiento y participa activamente en el mundo.
Ese niño o esa niña nace con infinidad de posibilidades, de expresiones y potencialidades que se estimulan las unas a las otras; equipado/a para aprender no pide ni necesita el permiso de los adultos para empezar a hacerlo.
Cada niño cada niña tiene "cien lenguas".
Activo/a y competente, el y ella tiene ideas y teorías que no solo merece la pena escuchar sino también examinar y, cuando sea necesario, cuestionar y desafiar.
Y ser reconocido/a como parte de la sociedad, por lo tanto como un/una ciudadano/a con derechos y responsabilidades correspondientes.
El/ella es co-constructor/a de conocimiento, de cultura, de su propia identidad...crea un significado del mundo y de su vida en él/ella, junto a otros: pares y adultos.





