En la cotidianidad, en espacios ambientados para que se de esa posibilidad de interconexión, damos lugar al despliegue de los lenguajes expresivos: artes visuales, danza, poesía, expresión musical y corporal… que no son pensados como dimensiones separadas entre sí y del aprendizaje.


No podemos separar el conocimiento y la búsqueda de belleza, ya que son sinónimos, pertenecen al ser humano y responden a la idea de ser humano como unidad.


Los niños y las niñas no conocen separando los lenguajes y saberes, sino que lo hacen de manera interconectada.
Las maestras indagamos en sus modos de representar, de comunicar, de expresar su pensamiento a través de diferentes sistemas simbólicos.
Para interrogar sus saberes, sus pensamientos y sus lenguajes expresivos, ponemos a su disposición arcilla, materiales para la expresión gráfica, para la lectura, ambientes para la expresión corporal y gestual, para el diseño, la constructividad, el juego... documentando dichas experiencias, haciendo visibles los procesos singulares y grupales.