En la cotidianidad el grupo total (25 niños/as en 3 y en 4/5 - 17 niños/as en 1 año - 20 niños/as en 2 años) se organiza en pequeños grupos de trabajo, con el fin de que los/las niños/as mantengan en paralelo experiencias de calidad, pudiendo operar con autonomía, interés y disfrute.

Las divisiones no se hacen siguiendo criterios estándares, ni para que los niños/as estén ordenados y tranquilos. No se trata de dividir sino de acompañar mejor los procesos de aprendizaje desplegados, procurando promover esta forma de organización cotidiana desde una visión compleja, multi-determinada, contextualizada, ecológica… Dicha forma de trabajo es planificada, reflexionada y llevada a cabo por las maestras en función de acompañar mejor la singularidad, lograr experiencias de calidad y optimizar el uso del tiempo y de los espacios.

La organización de los espacios del jardín (sala, sum, patio, pasillos...) en múltiples posibilidades, en paralelo, en función de los proyectos transitados, promueve que los/las niños/as transiten cooperativamente experiencias, experimentando, asumiendo desafíos, manteniendo viva la curiosidad y el entusiasmo de aprender juntos. De ese modo se crea una fluidez y armonía ambiental que les permite aproximarse al patrimonio cultural y aprender para la vida.

Las maestras organizan los espacios, los materiales, proponen y alientan a los diferentes grupos, y una vez iniciadas las propuestas en paralelo, optan por acompañar uno o dos de ellos, documentando lo que allí sucede. De ese modo reflexionan sobre ese material, haciendo nuevos re-lanzamientos. Los talleristas se incorporan a esta modalidad de trabajo.